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Aprendió a volver a vivir; ahora busca inspirar con su ejemplo 

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Ciudad Juárez.- Lo que parecía ser un obstáculo tras el accidente que cambiaría su vida, lo convirtió en su fuerza y su motivación para demostrar su amor por la vida y por su vocación: servir a los demás y buscar siempre la justicia.

Roberto Ortíz Puertas, comandante de la Fiscalía General del Estado (FGE), perdió sus piernas en un accidente durante un operativo cuando su corporación fue atacada, y estuvo a punto de perder la vida. Tras este hecho, asegura que tuvo que aprender de cero a volver a vivir.

Roberto narra que desde niño admiraba la justicia, creía que era un honor portar uniforme de policía para poder servir a los demás.

Al ser licenciado en Comercio Exterior, con maestría en MBA, trabajaba en la industria maquiladora, pero fue en 2019 que decidió seguir su sueño y unirse a las filas de la FGE.

El accidente

El 15 de abril de 2022, Roberto regresaba con su familia a la ciudad de Chihuahua, ya que tenía dos días de descanso como compensación al haber participado en un importante decomiso en esta frontera. Sin embargo, en el trayecto, les informaron de un ataque que sufrió el comandante de la Zona Noroeste y su escolta, así como dos civiles en la carretera a Casas Grandes, por lo que fue llamado a acudir de manera urgente.

“El 23 es sagrado, quiere decir que el apoyo al compañero es sagrado, no hay forma de no apoyar. Y ahí es donde se demuestra muchas veces la vocación que uno tiene, el sacrificio que uno tiene, en que, a pesar de que uno ya tenía planes y tenía uno prácticamente el permiso de irse de vacaciones, fuimos al apoyo”, expresó.

Narró que durante ese operativo colocaron un  y filtro de seguridad en el acotamieto y detuvieron para revisión a un vehículo sospechoso. 

“Entonces nos bajamos, éramos alrededor de 20, 25 trocas en ese retén.Y cuando yo estoy revisando ese carro de espaldas, viene un carro fuertísimo, con las luces apagadas, según me dijero los compañeros, y me prensa contra el carro que yo estaba revisando. En ese momento prácticamente me arranca las piernas; me queda colgando un poquito así de lo que vienen siendo tendones, músculos. Caigo yo al piso; de hecho, tienen que retirar el carro, yo caigo al suelo porque, pues, mis piernas ya no aguantaron todo el peso, el chaleco, las armas. Caigo yo al suelo y me trato de levantar y veo que estoy, pues echo garras, destrozado de mis piernas”.

Su compañero le salvó la vida

En el lugar se encontraba su compañero Edgar Ramírez, quien antes había sido paramédico; le dio los primeros auxilios y lo mantuvo consciente mientras iban en el trayecto a buscar atención médica.

Me dice: «No te preocupes, vas a estar bien», y yo nomás me río, me acuerdo que le dije, no, ¿cómo crees?, pues estoy destrozadísimo. Pues él dándome ánimos de que no me asustara. En eso, rápidamente me empiezan a quitar chaleco, armas, todo para subirme a una camioneta, y de ahí salimos rápidamente rumbo al kilómetro 20. Yo veía cómo la sangre brotaba de las piernas y a pesar de que él me puso ahí como unos torniquetes, la sangre salía con todo”. 

“Te pasan mil cosas por la cabeza, te empiezas a despedir de tus seres queridos, de todo, porque realmente nosotros hemos visto accidentes de ese tipo y la gente no dura muchas veces más que 20 minutos, media hora, y nosotros estábamos a una hora de Juárez”, recordó.

Tampoco acudió un helicóptero para trasladarlo a un hospital, sino que fue llevado en unidad de Fiscalía.

Fue en el kilómetro 20 donde lo subieron a una ambulancia, pero, pese a que era derechohabiente del IMSS, no lo recibieron en el hospital 66 por un error en la captura del nombre, tampoco en el Centro Médico de Especialidades, ya que le pedían 350 mil pesos para ingresarlo.

Mientras que la Fiscalía respondía, recuerda que pasaron cinco o seis horas para que lo recibieran en el Hospital General de Ciudad Juárez y lo operaran.

“Yo ahora me pongo a pensar, desde el IMSS 66 hasta el Centro Médico, primero somos humanos; yo hubiera salvado a lo mejor mis piernas de la rodilla para abajo. Y esto llevó a que mi amputación fuera de la rodilla hacia arriba. Entonces, es un cambio totalmente fuertísimo porque una persona que todavía tiene sus rodillas, tú tienes tu articulación, puedes brincar, puedes correr, tienes tu equilibrio, tu punto de gravedad sigue siendo el mismo. Y desgraciadamente, pues a las seis horas mi piel, mis músculos ya no tenían pulso”, expresó.

En el HG, el médico fue claro con su familia en el sentido de que, pese a la amputación, no tenía manera de sobrevivir debido a la pérdida de sangre o a las posibles secuelas. Roberto duró seis días en coma y un mes hospitalizado. 

“Gracias a Dios y a los doctores, y es donde agradezco al Hospital General de Ciudad Juárez, porque me tocó un excelente ortopedista; él tuvo mucho que ver en que yo me salvara porque yo recuerdo que el doctor me dijo: es que yo te operé, pero el internista te salvó la vida. El doctor Juan Carlos Jaramillo”, mencionó.

El responsable del accidente nunca estuvo detenido y tampoco tuvo contacto con él.

“Lo que más me marcó no fue solo que una persona destrozara mis piernas y cambiara mi vida para siempre. Lo más impactante fue descubrir que quien realmente tiene consciencia y humanidad busca saber qué pasó con la persona a la que le causó tanto daño.

Porque cuando casi le arrebatas la vida a alguien, el silencio durante años también habla de quién eres”.

Roberto recuerda con nostalgia a su amigo y “hermano de sangre azul”, el agente ministerial Edgar Ramírez Ramírez, quien unos meses después, el 2 de enero de 2023, murió en el cumplimiento de su deber junto con su compañero Omar Eduardo Posada Cárdenas cuando participaban en el operativo para recapturar a los reos fugados un día antes del Cereso 3. El ataque ocurrió en las calles Valle del Sol y Júpiter, en Ciudad Juárez.

El reto de aprender a volver a vivir 

Tras ser dado de alta, Roberto pasó un año en silla de ruedas y tuvo que aprender de cero a volver a vivir.

“Vino una batalla tremenda porque yo no sabía lo que era una discapacidad y mi familia tampoco. Vienen terapias muy fuertes, viene otra vez el volver a aprender a respirar, volver a aprender a dormir, volver a aprender a transportarme de un lugar a otro sin piernas y, pues, tienes muchos miedos porque eres responsable de una familia”, recordó.

El apoyo de sus compañeros policías fue esencial durante esa etapa, menciona, ya que lo visitaban para darle ánimos e incluso hicieron colectas entre ellos para apoyarlo.

“Imagínese el impacto tan fuerte de ser una persona totalmente funcional a alguien que ya tiene que arrastrarse por el suelo. .Entonces, pues se vive un duelo muy fuerte porque de uno estar fuerte, estar en el gimnasio, ser una persona sana, que es lo que dicen los médicos; que si yo no hubiera sido una persona sana, no la libro, pero íbamos al gimnasio y nos preparábamos, pues le poníamos todo el amor del mundo a nuestro trabajo. Yo le tengo un amor tremendo a Chihuahua, le tengo un amor tremendo a las instituciones y a mis compañeros”, expresó.

Después iniciaron las gestiones para que la Fiscalía lo apoyara con la prótesis, lo cual también se complicó por el cambio de fiscales en la Zona Norte.

“Las prótesis que yo necesitaba son muy caras, porque cuando tú eres amputado bilateral, necesitas algo especial que tenga un poquito como un micoship para que tenga más estabilidad, más seguridad, etc. Fue un tiempo en el olvido. Y claro, mis compañeros me marcaban para ver qué hacía falta; ellos inclusive son los que se movieron para todos los medicamentos en el hospital, nos pedían medicamentos carísimos que no tenía en el HG y ellos los conseguían”, recordó.

En ese tiempo, para poder subsistir, vendió la camioneta de su esposa, su troca y un terreno que tenía desde que era gerente de maquiladora.

Ortopedia Verástegui, de la ciudad de Chihuahua le donó los 

 sockets, que son donde entra la pierna dentro de una prótesis, para que pudiera empezar a ponerse de pie y moverse, los cuales tienen un costo de 200 mil pesos y se tienen que cambiar cada año o cada vez que tiene un cambio de volumen. 

Dijo que por su cuenta buscó las cotizaciones de todo eso y estuvo en una larga espera, hasta que consiguió el teléfono del entonces secretario de gobierno, César Jauregui Moreno, quien de manera inmediata lo apoyó para que reactivaran su caso y licitaran su prótesis.

Sin embargo, la prótesis con la que cuenta son buenas pero no con las funciones que un amputado bilateral necesita, ya que la ideal sería la que puede doblarse a la altura de las rodillas con tecnología, como las que tienen los soldados del Army.

“Pero aun así, pues yo agradecidísimo, porque ya de perdida tenía unas piernas, unas prótesis. Y de ahí empiezo a aprender otra vez a caminar, a luchar, a seguir adelante, a no rendirme”, expresó. 

Además, las prótesis tienen caducidad de aproximadamente cuatro años, y en diciembre se vence, por lo que tendrá que iniciar nuevamente el proceso para la licitación, indicó.

Roberto recibió terapia por el psicólogo Ari Islas, en la ciudad de Chihuahua, quien le hizo hincapié en la gran resiliencia que tenía.

“Me dijo en una ocasión: «No eres la víctima normal, no he visto a alguien como tú, o sea, estás fuerte, echado para adelante con la actitud, no sé si no te cae el 20, no te llega tu duelo o qué está pasando». Pero realmente no es normal; si yo lloré, habría llorado tres veces y yo sabía que tenía que volverme a levantar, tenía que volver a hacer otra vez yo.

“Mi vida otra vez es bonita”

Roberto, de 43 años, quien es padre de tres adolescentes, y el apoyo de su familia fue escecial para salir adelante.

“Como familia empezamos a caminar todos juntos de nuevo, a un paso diferente pero unidos, con gran apoyo de mi esposa que ha sido muy importante en motivarme y seguir adelante”, expresó.

Recuerda que luchó por reincorporarse al trabajo, y fue cuando Jauregui Moreno llegó como titular de la FGE que buscó entrevistarse nuevamente con él para demostrarle que tenía experiencia en grupos de alto impacto, cursos con especialistas de Colombia y del SWAT, una maestría y el inglés al 100 por ciento. 

Ante esto, le dio un nombramiento en áreas de inteligencia, análisis y evaluación de lugares.

“Al saber de mis conocimientos me dio la confianza, la cual agradezco y durante todo este tiempo demostré de mis capacidades en la tarea que me dio.El poder otra vez ser alguien que pueda proveerle a tu familia lo que necesita, el poder sentirte otra vez una persona totalmente activa; ya voy al gimnasio otra vez, vamos a lugares que no íbamos antes, entonces te recupera tu vida totalmente el volver a trabajar, el volver a sentirte activo”, expresó.

Desde entonces han transcurrido dos años.

“Quiero ser embajador de los policías y de la gente que está pasando por un mal momento”

 Con su experiencia, Roberto ahora busca destacar que es necesario atender la salud mental de los policías.

“Hacen mucha falta líderes que realmente quieran a su gente. Porque si tú no cuidas a tu gente, entonces no debes liderar. 

Tenemos gente bien valiosa, gente bien noble, gente muy preparada. Sin embargo, no siempre las oportunidades son parejas para todos, y esa es mi lucha actual. Ahorita estoy dentro de la Fiscalía, pero quiero ser un embajador de todos los policías y un embajador de toda la gente que está pasando un momento complicado”, mencionó.

Su testimonio lo ha empezado a compartir a través de TikTok y quedó plasmado en el libro “Duelos de un Policía”, escrito por el también comandante Adán Herrera.

“Habla de abrir una brecha para que el policía el mismo diga: estoy mal, no duermo bien, traigo estrés, tengo una enfermedad, tengo otra. Y eso, pues, es decirle: «A ver, policía, no eres de acero, ve y trata tus temas, háblalo con quien tú quieras, pero saca tus cuestiones».

Muchas veces uno, tras el uniforme, piensa que es invencible, que no le duele nada, que no le hace falta nada, y pues no, somos seres 

 humanos detrás de un uniforme, que tenemos los mismos problemas que tiene cualquier otro ciudadano”, comentó.

También desea resaltar que es necesario que los agentes cuenten con seguro de gastos médicos mayores para ser atendidos en cualquier hospital en caso de emergencia y no ocurra lo mismo que le sucedió a él, además de que se atienda y dé seguimiento desde los puestos intermedios a quienes sufren este tipo de situaciones para no quedar desprotegidos.

“Vivimos frente a lo que tiene Estados Unidos. En Estados Unidos, sus policías son héroes, los soldados, los niños los ven como héroes y va uno a cualquier parte. En El Paso, ven a alguien con prótesis y los niños se ponen así; a mí me ven y me saludan. O sea, lo ven así como que en un robot, mira, y gente, por ejemplo, mayor o personas conscientes, me dicen gracias por tus servicios. Aquí hacemos con lo poco que tenemos, lo que podemos hacer y muchas veces hasta más de lo que podemos hacer con nada”, destacó.

Las piernas que Roberto necesita tienen un valor superior a 5 millones de pesos, y no sabe si algún día podrá solventarlas. 

“Sería bien bonito que no fuera tan complicado el poder cambiar mis prótesis porque son las que me mueven día con día, son las que me ayudan en seguir adelante y, sobre todo, pues en volver a ser yo, en volver a estar activo. Entonces, todo esto, pues es algo que debería ser en automático. No debería ser una cuestión muy complicada. Y le vuelves a dar vida a una persona que dio la vida por su estado y por la corporación”,  enfatizó.

Dijoque para él lo importante ahora es seguir siendo parte de la Fiscalía estatal, ya que al sufrir un accidente como el que tuvo,  una pensión no alcanzaría, por lo que necesitará seguir trabajando toda su vida.

 “Yo amo —como decimos— a mis hermanos de sangre azul, yo amo a Chihuahua, a mis compañeros policías  y mi vocación de ser parte de seguridad pública y siempre lucharé en la trinchera que me toque por los ciudadanos y por mis compañeros. Muchas veces ellos me protegieron, muchas veces yo los protegí, salvamos vidas, les salvaron la vida, muchas se han perdido, entonces debemos tener un honor y una lealtad por todos nosotros y jamás olvidar que les debemos respeto y lealtad a los ciudadanos”, expresó.

(Dejamos su Tick Tock)

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